logo

Visita Nro: 3899802

 

 

<

Conoce las Vitaminas Esenciales que el cuerpo humano no produce.

Comparte este artículo

Son vitales pero no las tenemos

Hoy sabemos que hay 13 vitaminas humanas y las hemos nombrado con las letras A, B, C, D, E y K. Si las cuentas no te dan es porque hay 8 vitaminas B.

Son esenciales para nuestra vida… pero entonces, ¿por qué nuestros cuerpos no pueden producir casi ninguna de ellas?

Los expertos piensan que las formas de vida más tempranas, aquellas que existieron hace unos 4.000 millones de años, podían producirlas por sí mismas.

Con el paso del tiempo, algunas especies se volvieron expertas en producir algunas de ellas, como las plantas que se convirtieron en fábricas de vitamina C.

Otras, no sólo la nuestra, fueron perdieron esa habilidad.

Los primates, así como los conejillos de indias, los murciélagos y las aves cantoras, por ejemplo, no podemos producir vitamina C a pesar de que tenemos todos los genes que usan los vertebrados que sí pueden.

Investigaciones recientes revelan que a medida que los animales, nosotros incluidos, empezamos a consumir frutas y hojas que nos proveían toda la vitamina C que necesitábamos y más, dejamos de producirla.

Así, las especies empezaron a depender unas de otras creando lo que los científicos llaman el "tráfico de vitaminas".

 

Dos excepciones, pero una opción desagradable
Mantenemos, sin embargo, la capacidad de producir dos de las 13 vitaminas.

Una es la vitamina D, que la produce las células de nuestra piel cuando les cae la luz solar, lo cual es afortunado pues es difícil, aunque no imposible, obtener suficiente a través de la dieta.

La otra es la vitamina B12.

Para ser más precisos, no la produce nuestros cuerpos: la B12 es producida por bacterias.

Lo que pasa es que nosotros tenemos esas bacterias en nuestros intestinos. Desafortunadamente, están en la parte final del tracto digestivo, donde ya no puede ser absorbida por el cuerpo.

Los conejos tienen el mismo problema, y lo solucionan comiéndose su caca.

Nosotros preferimos obtener la B12 que necesitamos consumiendo otras cosas, como carne de vaca o almejas, pues estos animales tienen sus bacterias en la parte de sus entrañas en la que sí puede ser absorbida.

Un científico brillante con una idea dudosa
Los alimentos contienen una forma barata y sencilla de acabar con el sufrimiento de millones de personas en todo el mundo.

Una dieta equilibrada, con una mezcla de frutas, verduras, cereales y grasas, puede proporcionar las pequeñísimas cantidades de vitaminas necesarias para mantener una buena salud.

Solo en casos especiales, los médicos recomiendan tomar dosis más altas de vitaminas, como en el embarazo, cuando un suplemento de ácido fólico ayuda a prevenir defectos de nacimiento en los bebés.

Pero hace 50 años, apareció alguien que transformaría la percepción mundial de las vitaminas. Alguien tan poderoso que las sacaría de los consultorios médicos y los llevaría a millones de hogares y tiendas.

Se trataba de Linus Pauling, una superestrella científica. Albert Einstein lo consideraba un genio..

Había ganado dos premios Nobel individuales, el de Química y el de la Paz. Además, era encantador y carismático. Parecía que podía pasar sin esfuerzo de un área de la ciencia a otra. Tenía un conocimiento enciclopédico de química, física, biología y medicina.

A fines de la década de 1960, el gran hombre tuvo una gran idea. Pauling se convenció de que las vitaminas no solo podían prevenir las enfermedades por deficiencia, sino que podían hacer algo mucho más grande.

Creyó que tenían el poder de prevenir enfermedades que nada tenían que ver con la deficiencia, enfermedades que nos amenazaban a todos, como el cáncer, la cardiopatía, incluso podrían retrasar el envejecimiento.

La clave, según Pauling, era tomarlos en grandes dosis.

Cuando llevó su mensaje al mundo, al público le encantó.

Su idea inspiró además a toda una generación de gurús de la salud, que aconsejaban tomar altas dosis diarias de vitaminas. Y se generó una enorme industria.

Fuente: BBC 06 Diciembre, 2020

Compartelo